Amigos para siempre
Hoy tengo ganas de deciros algo: aunque no seáis los mejores en muchas cosas, para alguien, siempre seréis en algo los mejores. Para mí, alumnos del B21 y del B22, con toda la sinceridad del mundo, digo hoy que sois los mejores.
Un consejo: si en el futuro encontráis a alguien que os despierta este sentimiento no dejéis de decírselo. Algo que hemos comentado en clase: construimos nuestra identidad con las ideas que los demás nos devuelven de nosotros mismos. No podemos evitar ser, en parte, aquello que los demás piensan que somos. Si le decimos a alguien que en algo es bueno, le estamos dando la oportunidad de realmente serlo. Si le decimos a alguien que es capaz de hacer algo, le estamos dando en cierta forma la capacidad de hacerlo. Porque ser capaz no consiste en saber hacer, sino en tener la voluntad y la fuerza para hacerlo. Voluntad de poder, quizás. Y sabéis que los héroes no estudian, ni hacen exámenes para serlo, les basta con su voluntad y su deseo.
Por todo esto pienso que la misión de los profes, debería ser, más que enseñar cosas, intentar infundir voluntad y deseo de ser. Misión nada fácil, por cierto; y me atrevo a decir realizada sin mucho éxito la mayoría de las veces. No es tan importante conseguir alumnos excelentes, como alumnos entusiasmados con lo que hacen, o con lo que desean hacer. La preocupación de la escuela tendría que ser principalmente esta. El único fracaso escolar auténtico no es tanto la cantidad de suspensos, como la cantidad de alumnos que se aburren en clase.
Esto lo he aprendido de vosotros. Cuando en medio del ruido y el desorden, durante un debate o una explicación, he visto alguna vez brillo de entusiasmo en algunos ojos, en esos momentos, todo el trabajo realizado durante estos años cobró sentido.
Procurad ser honestos, solidarios y valientes. Decid a los demás que también lo son, para que realmente puedan serlo más. Necesitamos poder vivir en un mundo mejor, y sois vosotros quienes tenéis la capacidad de construirlo. Se trata tan sólo de optar por ello.










Lo mismo digo Alejandro. Te damos las gracias eternamente!!
Gracias Fausto.
Como habrás visto he completado la entrada con un texto, después que tu hayas puesto tu comentario. Lo tenía escrita pero no me atreví a ponerlo. Después pensé que si eso era lo que sentía porqué no iba a hacerlo (mi amigo Emilio Urbina terminó por convencerme)
En fin, que seguimos estando y pudiendo contar cada uno con los demás.
Un abrazo.
Alejandro
Profe: Eres uno de los grandes!
¡Gracias Noé! (Aunque preferiría seguir siendo chiquito
)
Enhorabuena a todos, tenéis más que muchos.
¡Gracias Vicent, en nombre de tod@s!
q bonito profe, eres el mejor!!! y la verdad q no se a los de mas pero a mi me encantan tus clases y siempre me motivaron respecto a filosofia… por eso me encanta tu asignatura!!!
te queremos profe!!!
Gracias Claudia. Lo que me dices me da mucho ánimo…, y me hace poner un poco rojo, jejejeje
Hola profe,
Hace algún tiempo le escribí por la comunidad de invisible learning pidiéndole su e-mail, pero nunca le escribí. He seguido su blog y aunque todas las entradas son muy buenas, ésta especialemente amerita un comentario.
Usted definió muy bien el oficio del profesor: “Por todo esto pienso que la misión de los profes, debería ser, más que enseñar cosas, intentar infundir voluntad y deseo de ser”.
Y siguiendo su consejo de reconocerle a alguien cuando es bueno en algo, déjeme decirle que usted escribe muy bien y que aunque ya lo sabe, creo que anima con sus escritos a otros profesores a ser mejores. ¡Qué afortunados son sus estudiantes!
¿Saludos desde Colombia!
¡¡Gracias Sandra!!
¡Bien por tu amigo Emilio que te terminó de convencer!, ¡hasta a nosotros nos cuesta poner en práctica lo que decimos y eso que estamos convencidos de que hay que enseñar con el ejemplo! Hay que decir lo que se siente, especialmente si eso que se siente es bueno.
Un abrazo, y gracias por acercarme a tu blog a través de facebook, lo leeré con detenimiento y aprenderé muchísimo.
Montse
Gracias Montse otra vez (las primeras fueron en Facebook) Totalmente de acuerdo con lo que nos cuesta poner en práctica lo que decimos y, sobre todo, si en ello se pone en juego sentimientos. La cuestión es que en nuestra profesión justamente la dimensión emocional lo inunda todo, y posiblemente es lo que menos se tiene en cuenta y de lo que más cuesta hablar.
Un saludo
Alejandro