Formatos (4): “microdebates” + Twitter
En la entrada anterior comentaba las dificultades que podía representar el desarrollo de diálogos grupales en clases de entre 30 y 35 alumnos. Sobre todo, si lo que se pretende es promover un diálogo reflexivo o de “investigación filosófica”, más que un debate lúdico –de aquellos que a los alumnos les suele encantar, y que suelen consistir en una suerte de contienda sobre temas diversos entre los más habladores de la clase— .
Luis Fernández Navarro, profesor de filosofía en el IES Vicente Aleixandre de Sevilla, explica en un artículo publicado por la revista Diotime, n°42 (10/2009) una propuesta que nos permitiría sortear estas dificultades. [El artículo completo se puede bajar, previa suscripción en http://www.educ-revues.fr/diotime/]
Me permito reproducir un fragmento en el que se describe el aspecto más operativo de su propuesta, ordenándola por pasos:
Mi propuesta … consiste en organizar “micro-debates” con aplicación académica.
- Para ello se selecciona un tema del programa y dentro de él un concepto que dé juego para la reflexión. Si el tiempo efectivo de la clase no sobrepasa los cincuenta minutos, no conviene debatir sobre más de un concepto, pues no dispondremos de tiempo suficiente para sacar provecho de más. Ha de seleccionarse uno de los conceptos nucleares del tema por cada sesión o clase.
- Si la clase es numerosa, sobre la treintena de alumnos, puede ser útil seleccionar un grupo voluntario de interlocutores (entre cinco y diez por cada sesión), permaneciendo el resto como “oyentes” hasta que les llegue su turno de palabra en otra sesión próxima, ya que los interlocutores irán rotando para que todos puedan participar varias veces a lo largo del curso.
- A este grupo de oyentes puede pedírsele hacia el final de la clase que formulen observaciones o planteen preguntas a los participantes, que realicen una síntesis de todo lo acaecido en el diálogo, etc.
- También se les puede pedir que esto se realice por escrito. Tanto el trabajo de reflexión oral pública como el de escucha reflexiva pueden evaluarse.
A esta interesante propuesta he pensado que se le podría añadir el empleo de una herramienta, usada generalmente fuera de las aulas y con la finalidad de establecer conexiones de intercambio profesional. Me refiero a la red social Twitter.
Se podría realizar de tal manera que mediante Twitter se posibilite la participación sincrónica de los “oyentes”. El grupo de los diez interlocutores se sitúan en semicírculo al frente de la clase, y se designa un moderador (que puede ser el profe o uno de los alumnos participantes). Los “oyentes” deberán contar con un ordenador cada uno, o cada dos alumnos, con conexión a Internet.
Se entra en Twitter. En el caso de que los alumnos no dispongan de una cuenta habrá que abrir una y, naturalmente, explicar su funcionamiento. Este primer paso, según el grado de familiaridad que se tenga con el uso de esta red social, puede llevar de 20 a 30 minutos. Con lo cual, la primera sesión puede estar dedicada por completo a la presentación de la actividad y a la formación tecnológica necesaria.
Para los que no conozcáis Twitter os comento que se trata de una red social cuyo funcionamiento es sumamente sencillo, y que consiste básicamente en el intercambio de mensajes breves (no más de 140 caracteres), que van apareciendo de manera sucesiva en la pantalla del usuario. De manera intercalada se visualizan los mensajes escritos por aquellos usuarios a los cuales “seguimos”. A la vez, nuestros mensajes aparecen en la pantalla de aquellos que “nos siguen”. Entre ambos roles puede haber reciprocidad, aunque no necesariamente: alguien puede “seguir” a otro, sin que éste a su vez “le siga”, y viceversa. (Esta es una de las diferencias más importante entre Twitter y otras redes sociales, como Facebook) Cada usuario se identifica con un nombre precedido de una arroba; por ejemplo, mi identificación en Twitter es @asarbach.
Desde hace algún tiempo se ha incorporado una sencilla función llamada hashtag (hash: signo numeral #, tag:etiqueta). Consiste en definir un canal de participación separado del flujo principal de mensajes, y al que van a parar todos los mensajes que contengan en su interior una palabra convenida, precedida del signo numeral #. Por ejemplo, si estamos trabajando en clase la filosofía racionalista, podemos utilizar la etiqueta #racionalismo. Si se escribe #racionalismo en el cuadro superior, sólo aparecerán en pantalla los mensajes que contengan esta etiqueta. (En realidad, no estoy proponiendo ninguna novedad, puesto que ya es bastante frecuente que se habilite durante un curso o conferencia un canal paralelo de participación, también llamado backchannel)
En nuestra actividad, los alumnos que están como “oyentes”, mientras escuchan y observan el diálogo mantenido entre los diez compañeros que están en la mesa al frente de la clase, pueden participar de manera silenciosa, enviando sus mensajes y leyendo las de sus compañeros, a tiempo real, incluyendo todos el mismo hashtag, que se puede proponer al comenzar la clase.
En suma, los mensajes breves de Twitter vienen a sustituir las notas escritas en las respectivas libretas individuales, con la ventaja de que dichos mensajes son compartidos y pueden ser leídos y/o contestados de manera sincrónica por el resto de los compañeros.
El paso siguiente podría ser utilizar, ya fuera del aula, otra aplicación que nos permite seleccionar todas las intervenciones que se realizaron con el correspondiente hashtag, y convertirla en un documento en formato PDF. Esta aplicación se llama Tweetdoc. Está en inglés y exige registrarse, pero es de uso muy sencillo. Este documento se puede distribuir fotocopiado entre los alumnos, enviar por correo electrónico, comentarlo en la web o el blog de la asignatura, utilizarlo como punto de partida para nuevas actividades, o ser utilizado como instrumento de evaluación.
Debo decir que este formato de actividad, el cual se me ocurrió a partir de leer el interesante artículo de Luis y de haber participado en algunas conferencias en las que se utilizaba Twitter para generalizar la participación del auditorio, aún no lo he probado efectivamente con mis alumnos en la clase de filosofía, y por tanto, no he podido evaluar sus resultados y su grado de viabilidad. Dicho esto, dejo abierta la posibilidad de ponerlo a prueba e intercambiar impresiones al respecto, en el caso de que alguien más también se anime, o ya haya realizado una experiencia similar.
Aprovecho para apuntar algunas direcciones que pueden servir como tutoriales, y a la vez interesantes puntos de partida para reflexionar sobre las posibilidades de utilizar Twitter en clase.
- Tutorial básico presentación de Juan José de Haro
- Primeros pasos en Twitter (por Gregorio) en el blog “El blog de Gregorio en Abrucena” de Gregorio Toribio
- 10 formas de usar Twitter en clase en el blog “Tecnotic.com” de Raúl Reinoso
- Microblogging para la educación en el blog “Educativa” de Juan José De Haro









http://www.rafaelrobles.com/?p=3510 simplemente ¿ què pensamos de esto ? también resulta un tema educativo